lunes, 1 de agosto de 2011

El reflejo de una estrella 2

Al las semanas...
-¡Milady!- Dijo Caren enfurecida.
-Lo siento Caren, pero no puedo estar encerrada ni un solo día mas, siento desobedecer a mi padre, pero no puedo; acarreare con las consecuencias si es necesario...
-¡Pero Milady....- No le dio tiempo a terminar cuando salí corriendo por las escaleras, cogería el primer caballo y me iría, no podría soportar estar ni un solo día mas allí no podía, seguí corriendo, cuando llegue a la puerta principal y salí, me dirigí a las cuadras, pero me pare en seco, allí estaba mi padre, en menos de un segundo el levanto la mirada y me vio, volví a correr. De alguna manera tendría que escapar.
Cuando por fin conseguí salir me adentre en una parte del bosque que no conocía, escuchaba desde hacia rato unos ruidos muy raros, pero no les di importancia, cuando volví a mirar al frente me asuste y me caí al suelo. No esperaba que me chocase con nadie.
-¡Auch!-Me queje.
-No deberíais adentraros en estos terrenos, son muy peligrosos, por aquí andan lobos.-Dijo una voz masculina y muy varonil.
Cuando levante la vista, lo único que vi fue un hombre, altísimo, musculoso, tenia unas tenaces facciones en la cara, su pelo castaño y desaliñado, y sus ojos,¡sus ojos!, tenia los ojos color plata, nunca había visto un hombre de tal manera.
-Yo...
-Tu eres Lady Mackinnon,¿no?
-¿Cómo... lo sabes?- pregunte extrañada.
-No es difícil de adivinar, Diane.
Me quede anonadada, ¿Quien era aquel hombre, como me conocía?
-¿Y quien sois vos?-Dije con educación y valentia.
-Todo a su debido tiempo, princesa.-En ese momento sonrió, aquella sonrisa me fascinó.
No sabia que decir lo único que podía hacer era mirar aquel rostro tan hermoso, había visto muchos hombres jóvenes en las cuadras o cualquier lugar del castillo, pero ninguno como este.
El me devolvió la mirada un poco extrañado y añadió.-Princesa mas vale que te lleve al lago Skye, porque supongo que no tienes ni idea de como llegar hasta allí, ¿me equivoco?
Solo pude bajar la cabeza avergonzada y asentir.
-Me lo imaginaba.-En ese momento comenzó a andar y dijo.- Sígueme.
Corrí hasta una cierta distancia cerca de él. Lo miraba por detrás y volvía a quedarme embobada,¿ que tenia aquel hombre en especial que hacia que me quedase así?.
Cuando llegamos al Lago Skye se ofreció a llevarme al castillo. Una vez allí en la puerta trasera, cerca de las caballerizas dije por fin.-Gracias, pero, me gustaría saber aunque sea tu nombre.
-Alexander Burwell, para serviros princesa.- Dijo sonriendo pero fanfarrón.

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