domingo, 21 de agosto de 2011

El reflejo de una estrella 6


Cuando llegué al castillo mi padre nos esperaba en la puerta y dijo.-Diane sube a tu habitación, tengo que hablar con Alexander.
-De acuerdo padre.-Hice como la que subía pero me quede a mitad de las escaleras y escuche toda la conversación.
-Alexander, os vi esta mañana debajo del árbol.
-Si, señor.
-Besándoos.
-Si, señor.
-¿Reconoces que has obrado mal?.-Dijo mi padre severamente.
-Señor he obrado mal, porque he traicionado su confianza al enamorarme de su hija, pero no he obrado mal porque no me arrepiento de nada.
-¿Cómo te atreves?.- Mi padre por minutos en esa conversación se estaba enfadando.
-Señor, se que...
-¡Nada!, ¡no sabes nada!, quiero que te marches, le conseguiré un nuevo guardaespaldas a Diane. No pude contenerme y salí escaleras abajo y me abraze a el.
Mi padre se sorprendió no sabía ni que decir.
-Alexander...
-Lo siento Diane.-Dijo besándome en el pelo.
-Alexander márchate, ya.-Dijo mi padre, se que le dolía verme así.-Diane vete a tu habitación y...
-¡No padre! le quiero no puedes separarme de él.-Mi padre que nunca me había escuchado responderle se quedo petrificado.
-Diane, vete a tus aposentos ahora.-Dijo gritándome.-Y tu vete de mi castillo ¡ya!
Alexander me miro y me dijo.-No te preocupes, el tiempo pasa rápido, amor, pronto volveremos a estar juntos.
Esas palabras resonaron en mi corazón, estaba segura, pronto nos volveríamos a encontrar, si el no me buscaba, yo le buscaría.
Esa noche lloré y lloré hasta quedarme vacía.
Pero lo juré cuando tuviese la mayoría de edad estaría con el, para siempre. Un año, solo un año. Me quede pensando en eso hasta que me quede dormida.

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